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ENTRE DOS TRONCOS
Un día llegué a la conclusión de que podía enamorarme de cada uno de los seres que habitan en esta ciudad. De los olores, de las puertas y aceras, de los charcos, los niños, las verjas ...
Aquella tarde en el parque, al terminar de escribir este poema se lo entregué a ese hombre desconocido que tan solo dijo gracias, tímido y sorprendido...Yo me fuí... Supongo que para él y para mí, aquella, había sido una jornada diferente...
A todos los que se atreven a enamorarse unos segundos todos los días...
Una rama de madera volaba de algún sueño
Un perro corría encandilado.
Hie
"Bienvenidos al club de los escultores vivos "
Pero la mayoría de las veces, lo único que necesita una piedra para tener alma, es que un ser humano le haga entrega de un cachito de la suya, que se deje fluir en ella. Y si una piedra en el calor de unas manos y de un corazón que la ama, puede transformarse en una bella obra de arte, creo que cualquier ser humano que pueda sentir el calor de un be